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AIMEN participa en una investigación europea de 5 M€ para desarrollar una tecnología innovadora de reparación de estructuras de acero | AIMEN participa en una investigación europea de 5 M€ para desarrollar una tecnología innovadora de reparación de estructuras de acero |
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El consorcio está integrado por quince entidades -empresas, universidades y centros de investigación- procedentes de ocho países distintos -España, Grecia, Reino Unido, Portugal, Italia, Francia, Noruega y Croacia-. Galicia tiene una presencia relevante en este proyecto, en el que participa, además de AIMEN, el astillero vigués CARDAMA, aportando ambos su experiencia y especialización; el primero en el área de materiales compuestos, diseño, ensayos mecánicos y no destructivos; y el segundo en la reparación y construcción naval. Solución eficaz frente a las limitaciones tradicionales Los defectos más comunes que aparecen en los grandes armazones de acero son las grietas debidas a la fatiga y la corrosión, esta última con una especial incidencia en ambientes marinos. Actualmente, las técnicas utilizadas para dar solución a los problemas de agrietado implican la renovación del componente dañado mediante el corte y soldadura de uno nuevo. En el caso de la corrosión, si es severa, es incluso necesario sustituir completamente el elemento afectado. Las técnicas tradicionales consumen mucho tiempo de trabajo y son costosas, o incluso son imposibles de aplicar, como en las estructuras de elevado peso sometidas a grandes cargas o en entornos explosivos como los depósitos de buques, donde no se puede soldar y los riesgos son muy altos. Por ello, Co-Patch plantea el uso de parches de materiales compuestos y de fibra de carbono, que ya han sido probados con éxito en la industria aeroespacial con aluminio. Estos posibilitan la contención del avance de grietas, aliviando las tensiones en la zona afectada, o bien reforzando un área corroída, ampliando la vida útil del metal. El arreglo con parches de materiales compuestos aporta múltiples ventajas: es más rápido, evita peligros en entornos inflamables por tratarse de una técnica "fría"; puede colocarse directamente sobre el acero deteriorado realizando sólo una preparación superficial sencilla; muestra buena resistencia a la fatiga, no causa concentración de tensiones (como ocurre en la soldadura) y no supone un incremento significativo de peso.
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